Mi biblioteca

El otro día me pasó algo loco, que en realidad de loco no tiene nada pero bueno, siempre es un buen gancho para empezar a contar una anécdota 

Deje bastantes libros mios en la casa de mi viejo, los tengo que buscar, mientras tanto me esperan ahí apilados de una forma apocaliptica tipo tetris en una mesita con ruedas. En un pequeño estante que tiene debajo, en un mini cajon y por encima. 

Siempre digo que tengo que buscarlos pero no tengo tiempo, voy trayendo de a poco a medida que quiero leerlos. 

El otro día, mi papa me comenta que esta leyendo uno: "Rusos y rojos". Traducido al español: judíos comunistas. Todavía no lo leí, pero a el le llamó la atención. Me dio ternura, así se deben sentir los padres cuando los hijos les roban libros de la biblioteca; no lo se, no me pasa, no soy madre ni tampoco robe ningún libro de la biblioteca de mi casa porque no había. 

Las bibliotecas siempre fueron mías, cuando era chica de cuentos, cuando empecé a crecer de novelas y libros de historia. De historia y de historias. De teoría social, de política, etecé, libros de pesada-de-sociales. A mi me gustan. Y al parecer, a mi papá este también le gustó. 


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