Pasás por casa y me levantás con el auto. Damos unas vueltas, no hay un destino fijo, solo ganas de vernos. En cada semáforo, me mirás a los ojos y la luz roja ya no indica frenar, es arrancar y arrancás. Mano y contramano, la calle y nosotros. Alternas entre la palanca de cambio y mi muslo, como si las marchas dependieran de ello. Apenas pisás el pedal, no hay apuro, el destino es ningún lado. Seguimos. Acelerar y frenar, avanzamos y nos suspendemos. Llegamos al límite: el río ya está a nuestro lado y la luna, llena. Tomo hasta el último sorbo de esa cerveza que me buscaba, también tu boca. Nos matabamos como si no existiera nada más allá de ese instante y la ciudad nos perteneciera. Y no pedía más que morir con vos en una noche con olor verano. Entre tu frescura y la cumbia a lo lejos. Por un momento, pensé que el mundo terminaba ahí.
Varones ¿Por qué los tipos siempre piensan que te vas a enamorar? En cualquier relación casual, se dice (erroneamente) que somos las mujeres quienes buscamos el amor mientras que los varones son quienes cogen por placer. En esa historia, una siempre va a ser la boluda que se engancha, la boluda que quiere hacer planes de novios, la boluda... Ellos, los capos, siempre queriendo ponerla, sin vueltas románticas y si es posible sin dormir juntos. A veces no queda otra y te hacen la gauchada. está bien, no son malos tipos, solo quieren marcar la cancha y sentirse despreocupados. Pero ¿Qué pasa cuando nosotras estamos decididas a que no queremos más que sexo y ellos se comportan así de mezquinos? Nos pierden, nos-pier-den. Así de corta. Necesitamos el combo completo, garche y abrazo. Si no, no sirve. Ese abrazo no va a enamorarme pero lo que sí va a hacer es que, en caso de no ser dado, seas considerado un pelotudo y probablemente no quiera estar mas con vos exceptuando situaciones de emerge...
Siento lástima pero lástima genuina, esa que te involucra, de la que te sentís parte aunque en realidad no lo seas. Esa lástima que, al mismo tiempo, te genera rechazo, que te separa, que te obliga a distanciarte, de la que sentís que no podes volver. La que hace que se te cruce todo lo que podría haber sido por la cabeza y te recuerda todo lo que fue como si pasase en cámara rápida frente a los ojos. Mata, mata la relación, mata ideas e idealizaciones. Mata lo existente y construye otra cosa, una copia berreta de algo que fue pero que ya no será ni nunca podrá ser. Mata la pasión y trae saludos cordiales, algo nerviosos e incómodos. ¿Por qué fuiste así? ¿Por qué sos así? En un movimiento se devela lo que estaba oculto, lo que estaba detrás. Una vez en la mesa ya no se guarda, ya no se esconde. Aunque no esté presente, está en el aire ¿Por que le hiciste eso? La herida del otro se espeja y duplica en el corazón propio ¿Por qué me hiciste eso? Agradezco habe...
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