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Octubre, la cerveza y un corsa

Pasás por casa y me levantás con el auto. Damos unas vueltas, no hay un destino fijo, solo ganas de vernos. En cada semáforo, me mirás a los ojos y la luz roja ya no indica frenar, es arrancar y arrancás. Mano y contramano, la calle y nosotros. Alternas entre la palanca de cambio y mi muslo, como si las marchas dependieran de ello. Apenas pisás el pedal, no hay apuro, el destino es ningún lado. Seguimos. Acelerar y frenar, avanzamos y nos suspendemos. Llegamos al límite: el río ya está a nuestro lado y la luna, llena. Tomo hasta el último sorbo de esa cerveza que me buscaba, también tu boca. Nos matabamos como si no existiera nada más allá de ese instante y la ciudad nos perteneciera. Y no pedía más que morir con vos en una noche con olor verano. Entre tu frescura y la cumbia a lo lejos. Por un momento, pensé que el mundo terminaba ahí.
Siento lástima pero lástima genuina, esa que te involucra, de la que te sentís parte aunque en realidad no lo seas.  Esa lástima que, al mismo tiempo, te genera rechazo, que te separa, que te obliga a distanciarte, de la que sentís que no podes volver.  La que hace que se te cruce todo lo que podría haber sido por la cabeza y te recuerda todo lo que fue como si pasase en cámara rápida frente a los ojos.  Mata, mata la relación, mata ideas e idealizaciones. Mata lo existente y construye otra cosa, una copia berreta de algo que fue pero que ya no será ni nunca podrá ser.  Mata la pasión y trae saludos cordiales, algo nerviosos e incómodos.  ¿Por qué fuiste así? ¿Por qué sos así? En un movimiento se devela lo que estaba oculto, lo que estaba detrás. Una vez en la mesa ya no se guarda, ya no se esconde. Aunque no esté presente, está en el aire ¿Por que le hiciste eso? La herida del otro se espeja y duplica en el corazón propio ¿Por qué me hiciste eso? Agradezco habe...
     Plaza Constitución      La noche en Constitución no cae: se arrastra. Llega despacio y se filtra entre los árboles, se adhiere a los paredones, se posa sobre los techos bajos de chapa y las veredas gastadas. Cuando la estación cierra sus puertas y el último pasajero apura el paso, la plaza queda sola pero no vacía.      Los bancos, de hierro verde despintado, los ocupan cuerpos que no piden permiso. Algunos duermen recostados, otros se sientan, inmóviles, mirando un punto fijo. Hay frazadas agujereadas, abrigos heredados, cartones doblados. Las bolsas de consorcio hacen de valija, de bolso, de armario portátil. “Ya ni escucho el tránsito, es como si el ruido me pasara por encima”, dice Marcos mientras se hace un lugar cerca de la parada del 168. Tiene un carrito lleno de cosas que nadie más quiere. “Acá nadie te pregunta nada. Y eso, a veces, también es un descanso”.      A esa hora, la plaza ya no conecta, retiene; ya no ...
Filosofía en zapatillas Es difícil saber cuantas de nuestras acciones corresponden a nuestros actos y cuántas de ellas, corresponden a la arbitrariedad del tiempo. La gran pregunta infinita sobre la casualidad o causalidad, se enreda cada vez más como una maraña en mi pelo que no deja pensar bien a mi cerebro. No importa cuántas vueltas le dé al asunto, ni con cuantas personas lo hable, nunca voy a hallar la respuesta, me tranquiliza saber que no es mi culpa no hallarla pero, al mismo tiempo, es algo que me desvela, como si tuviera la necesidad de romper con ese bucle infinito y ser la que, por primera vez, resuelva aquel misterio y le de un sentido al sinfin de pensamientos. 
MedianochedeMiercoles Pienso en vos mientras escribo para la facu porque estoy escuchando la música que te gusta. Tampoco es que seas tan original, es tan solo un álbum de los Redondos pero bueno, escucho la música que te gusta mientras escribo. Cuanto más pienso sobre qué hacer mi trabajo, más se expande mi cerebro; no en términos materiales sino simbólicos, se expande e intenta llegar a lugares desconocidos... Pero no tanto. Buscando ideas originales sin que sean extremas ¿O a caso una quiere pasar de lo original a lo marginal? No, claro que no. Pienso que quizás estaría bueno haber fumado faso y es ahí donde apareces devuelta, donde te pienso devuelta ¿Es que acaso no te vas nunca vos? De hecho, acá estás de nuevo, mientras escribo esto en lugar de aprovechar que toda mi familia duerme y concentrarme en el trabajo que tengo que hacer. Mientras todos duermen, mi celular también: hace ya un rato que dejaron de llegarme mensajes cual catarata. Pum, volvés a aparecer: me acuerdo que te ...
Preguntas infinitas  Mundo cruel, ¿A dónde iremos nosotros, sensibles, que nos emocionamos al estar viéndote?  ¿Será una sobredosis de ternura lo que nos mate acaso?  Esa que es incapaz de penetrar los poros de los que solo se esfuerzan por seguir estando, sin entender, si quiera un poco, que es lo que hacen. 
Tristezas, descubrimientos y alegrías Estaba el domingo por la tarde en casa ayudando a mi hermana a preparar una mesa de febrero: geografía de segundo año. Tocaba leer sobre los procesos coloniales y decoloniales en África, sobre como los países imperialistas se encargaban de borrar la historia de los pueblos y tribus africanas para imponer sus formas, subyugando las costumbres y tradiciones a aquellas "que debían ser" a "las civilizadas" desterrando a las cultivadas a través de los años, las que habían pasado de generación en generación como un pequeño gran tesoro. En eso, mi hermana suspira mientras dice: "me dan ganas de llorar, esta historia es muy triste. De hecho, en clase cuando la profe hablaba a mi me ponía un poco triste".  En ese momento yo solo pude pensar en aquella frase del Che que asevera que la cualidad mas linda de un revolucionario es ser capaz de sentir en lo mas hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte ...